El velo de la independencia

La noticia de que la Abogacía del Estado ve motivos para recurrir ante el Tribunal Constitucional (TC) la resolución 5/X del Parlamento catalán, que bajo el título Declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Cataluña proclama al pueblo de Cataluña como sujeto político y jurídico soberano, es la predecible señal que esperaban los impulsores de la declaración para poner en marcha la siguiente fase del juego: el escarnio público del Estado por su naturaleza antidemocrática. Por ejemplo, el inefable portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, no ha tardado en advertir que “esto no es democracia”, afirmación que, dicho sea de paso, pone de relieve su característica fatuidad en la medida en que no se limita sólo a valorar una decisión probable sino que va más allá al fijar por sí y ante sí el significado de la palabra “democracia”.

El caso es que, hasta ahora, todo está saliendo según lo previsto por la alianza CiU-ERC y su tonto útil –por decirlo en palabras de Karl Marx- en este particular, ICV-EUiA, lo cual paradójicamente viene a demostrar todo lo contrario de lo que denuncian Homs y compañía, toda vez que la previsibilidad en la actuación de los poderes públicos no es contingente, sino condición sine qua non para la salvaguardia de la seguridad jurídica que debe presidir el funcionamiento de cualquier Estado democrático de Derecho. Así pues, juegan –porque su liviana actitud sólo se entiende si se concibe como un juego; de consecuencias ominosas para la sociedad catalana, eso sí- con ventaja porque pueden prever de antemano los pasos que con arreglo a Derecho darán las instituciones del Estado que en todo caso respetan las reglas del juego. En cambio, quienes se proponen subvertir el orden constitucional desde un Parlamento autonómico, es decir, desde dentro del Estado se pueden permitir en su objetivo especular e improvisar en función de los márgenes de previsibilidad de la actuación del Estado central como si esa exigencia de previsibilidad no fuera con ellos, como si su poder no emanase de la misma fuente que el resto de los poderes de ese Estado que pretenden fragmentar: el conjunto del pueblo español y la Constitución.

Pero ¿por qué obran a sabiendas de forma tan manifiestamente desleal? ¿Por qué no persiguen sus legítimos objetivos políticos, como se ha hecho en Quebec y en Escocia,  dentro de los márgenes legales establecidos? Pues sencillamente porque, al menos CiU y ERC, actúan con doblez y reserva mental cuando retóricamente distinguen entre derecho a decidir e independencia. Para ellos ambos objetivos son indisociables y simultáneos, de ahí que en ningún caso contemplen la posibilidad de dar la batalla por el derecho a decidir a secas siguiendo los cauces legalmente establecidos, es decir, o bien mediante una reforma constitucional, o bien mediante una reforma de la ley orgánica que regula las modalidades de referéndum, o bien mediante la aprobación de una ley orgánica específica sobre el referéndum de autodeterminación en la línea de lo que se ha hecho en el Reino Unido para el caso escocés. El problema es que ninguna de esas vías favorece de suyo la causa independentista, entre otras cosas porque todas ellas implican aceptar la verdadera esencia de la democracia, que no es otra que la gestión de la pluralidad dentro de un marco legal establecido de consuno por una determinada comunidad política.

Sin embargo, no resulta difícil correr el velo de la reserva mental de los suscriptores de la resolución, pues ellos mismos se empeñan en insistir de continuo en que necesitan “cargarse de razones” para justificar su estrategia. De esta forma están reconociendo implícitamente que en todo momento actúan buscando la oposición de Madrid, apostando siempre por la opción más difícil de conciliar con el orden constitucional en lugar de explorar vías de acuerdo mucho menos provechosas a la causa independentista. La intención es clara: se trata de extremar el envite descartando cualquier posibilidad de solución de la cuestión catalana dentro de la legalidad española con el objetivo último de demostrar que en España no hay nada que hacer y que por tanto la única salida es la independencia. A eso se refieren cuando hablan de “cargarse de razones”. Se trata sin duda de un ejercicio de racionalización en el sentido psicoanalítico del término. En psicoanálisis, la racionalización es un mecanismo de autodefensa que se da cuando un sujeto pretende justificar mediante una explicación pretendidamente lógica y aceptable para el resto determinados actos propios que, de otra forma, resultarían difícilmente justificables.

Si finalmente el gobierno central recurre ante el TC la resolución del Parlamento catalán, su respuesta será de todo punto conforme a derecho y por tanto previsible. De hecho, de no hacerlo, el gobierno estaría desatendiendo sus obligaciones. Los impulsores de la declaración soberanista lo sabían de antemano y de ahí que hicieran la declaración que hicieron, mucho más ambiciosa y totalizante que las anteriores aprobadas por la Cámara catalana. Lo dicho, todo está saliendo a pedir de boca para CiU, ERC y su tonto útil en este particular, ICV-EUiA. Al menos por ahora, porque tarde o temprano se verán en la obligación de afrontar una realidad mucho más compleja que sus ensueños monistas. No en vano han decidido unilateralmente que el consenso constitucional está roto, que no quieren seguir compartiendo un espacio de convivencia y de solidaridad con el resto de los españoles, que no quieren seguir compartiendo mieles y hieles bajo el paraguas de un mismo Estado con castellanos, andaluces, vascos, gallegos y demás pueblos de España. Vale. Pero algún día tendrán que afrontar el hecho de que su anhelada independencia no sólo les separa del resto de los españoles, sino sobre todo de muchos catalanes que preferimos seguir siendo plurales y diversos en nuestra propia identidad. Quizá entonces se den cuenta de que, en lugar de solucionar un problema, su aventura nos está sumiendo en otro mucho más severo, insoportable y difícil de remediar.

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Archivado bajo La cuestión catalana, Nacional

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