La suplantación de Cataluña

La perversión del ideal posmoderno del cuestionamiento sistemático del saber establecido en general puede crear un caldo de cultivo inmejorable para el populismo político, en la medida en que favorece el falseamiento impune de la realidad histórica y presente, la confusión entre autoridad y autoritarismo y, lo más importante, el desprecio del Derecho como mecanismo para la resolución de conflictos de intereses. Viene esto a cuento de lo que está ocurriendo últimamente en Cataluña, cuyos máximos dirigentes nos recuerdan cada día la insignificancia de la Constitución de 1978, la proximidad del tricentenario del sometimiento del pueblo catalán al pérfido Estado español y la contraposición entre legalidad y legitimidad, sin olvidar, claro está, las consabidas muletillas del expolio fiscal y la voluntad de aniquilar la lengua y la cultura catalanas.

El jueves pasado, por ejemplo, empecé y acabé el día con la misma monserga: por la mañana escuché la entrevista de Jordi Basté en RAC1 con el portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, y por la noche vi la entrevista que Josep Cuní le hacía en 8TV al presidente de la Generalitat, Artur Mas. Uno y otro disfrutaron de lo lindo con las preguntas de los periodistas sobre la ofensiva del Estado por tierra, mar y aire para sofocar las ansias de libertad del pueblo de Cataluña. Que si el Estado dosifica el pago de la cantidad solicitada por el gobierno catalán al Fondo de Liquidez Autonómica con la única pretensión de demostrar quién manda aquí y revelando así un absoluto desprecio por la suerte de los ciudadanos catalanes; que si los cazas del ejército español sobrevuelan las comarcas catalanas con intenciones intimidatorias manifiestas; y, ahora también, resulta que los catalanes que viven fuera de España están encontrando serias dificultades para poder votar por correo en las elecciones del próximo 25 de noviembre, en contraposición con lo ocurrido en otras comunidades autónomas que han celebrado elecciones recientemente, caso de Galicia y el País Vasco. En palabras del portavoz Homs, que para reforzar su argumento dijo haber hablado con “la gente” de ambas comunidades –¡a saber con quién habrá hablado!-, “en Galicia ha ido todo muy bien, mientras que en el País Vasco no tanto y en Cataluña ya ven…”. Claro, como en Galicia gana el PP los electores gallegos no tienen problemas para votar por correo –a veces incluso votan sin querer-; en el País Vasco, donde se preveía una victoria de un PNV ahora moderado por el radicalismo de Bildu, el Estado ha abierto un poco más la espita que en otras ocasiones; pero en Cataluña, ¡ay, Cataluña!, la premisa es clara: a los catalanes que viven en el extranjero, ¡ni agua!

Mención aparte merece esta última prenda de la supuesta aversión del Estado español hacia los catalanes, pues tan pueril y ridículo argumento sólo se entiende de acuerdo con la dialéctica amigo-enemigo con que los nacionalistas pretenden resolver la cuestión catalana de una vez por todas. El razonamiento es sencillo: el pueblo catalán (amigo) quiere la independencia a toda costa y el Estado español (enemigo) se empeña en poner puertas al campo. Así de fácil. Los nacionalistas no admiten matices: trasueñan una sociedad catalana monolítica a imagen y semejanza del ideal nacionalista, una sociedad enfrentada a un Estado hostil que la aprisiona y la maltrata sistemáticamente. De ahí que la sandez de que los catalanes que viven en el extranjero encuentran más dificultades para votar en unas elecciones autonómicas que los vascos o los gallegos encaje a la perfección en la lógica de los nacionalistas. Poco importan detalles menores como el origen o el número de esas quejas de catalanes del exterior, mientras éstas sirvan a la causa independentista.

Nótese que me refiero únicamente a las elecciones autonómicas, porque imagino que los nacionalistas no dirían lo mismo si se tratara de unas elecciones generales, en las que por cierto el porcentaje de catalanes que ejercen su derecho a voto acostumbra a ser sensiblemente superior al de las autonómicas y cuyos resultados, dicho sea de paso, suelen favorecer en conjunto a los partidos de ámbito estatal y por tanto no independentistas. Así pues, siguiendo la lógica nacionalista, cabe imaginar que de haberse tratado de unas elecciones generales la directriz que el Estado español habría difundido entre su personal consular hubiera sido justo la contraria: a los catalanes que viven en el extranjero, ¡el voto en bandeja de plata! Tal es la inconsistencia de los argumentos a los que buena parte de los medios de comunicación catalanes están prestando oídos, para mayor gloria del nacionalismo.

Es curioso, pero con frecuencia quienes se llenan la boca hablando del derecho a decidir del pueblo catalán son los primeros en no respetar ni la pluralidad interna de Cataluña ni su expresión democrática en los diferentes ámbitos de decisión del pueblo en cuyo nombre dicen hablar y al que ahora dicen querer emancipar (sic), por utilizar la perversa expresión que últimamente viene empleando el presidente Mas.

Lo anterior no hace más que confirmar la notoria voluntad de los nacionalistas de arrogarse en exclusiva la representación de los intereses de Cataluña, voluntad que tanto Mas como Homs y el resto de los líderes nacionalistas ponen de relieve cada vez que empiezan una frase con aquello de “si Cataluña gana el referéndum…” o “si Cataluña pierde el referéndum…”. Es evidente que lo que quieren decir es que si los independentistas ganan el hipotético referéndum harán esto, lo otro y lo de más allá, pero subliminalmente están tratando de neutralizar la oposición interior convenciéndonos a todos, y muy especialmente a quienes se sienten sobre todo catalanes pero no sienten la españolidad como algo ajeno ni mucho menos fatigoso, de que votar en contra de la independencia de Cataluña es votar contra Cataluña, y eso no sólo es falso sino que además es retorcido y moralmente reprobable.

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4 comentarios

Archivado bajo La cuestión catalana, Nacional

4 Respuestas a “La suplantación de Cataluña

  1. Jesús

    Nacho, una pequeña observación, entonces como es que siempre ganan los partidos nacionalistas catalanes y no los partidos nacionalistas españoles en todas las elecciones que se celebran en Cataluña? (El PSC se considera catalanista)

    • Jesús, ja saps que aprecio molt els teus comentaris, però en aquest cas no crec que tingui molt a veure el fet que constates amb el que dic a la meva entrada. Pel que fa al tema del vot per correu el que dic és que resulta ridícul -i a més estic convençut que a tu també t’ho sembla- sostenir que els catalans que viuen a l’estranger estan trobant dificultats per a anar a votar, i a més de ridícul em sembla preocupant que els nostres polítics donin orella aquest tipus de necieses. I per intentar fer veure l’absurditat del que dic he portat a col·lació el fet que a les eleccions generals a Catalunya sempre han guanyat els partits d’àmbit estatal i per tant, catalanistes o no, inequívocament no independentistes. És senzillament lamentable que algú pugui dir que hi ha una directriu de l’Estat al seu cos consular per a posar traves als catalans que vulguin exercir el seu dret a vot. Això només hi cap en la mentalitat de qui viu en una guerra constant contra un ferotge enemic imaginari. Això encaixa en la lògica del que deia el president Mas l’altre dia a can Cuní quan deia literalment que “Catalunya necessita una majoria absoluta clara, perquè enfront té una majoria absoluta, la del PP a Madrid”. Això es confondre el partit amb el país, cosa que és molt i molt perillosa… Ha de ser possible defensar que Catalunya hi guanya continuant a Espanya; no es pot bandejar aquesta opció d’antuvi fent servir expressions com les que esmento al meu article: “Si Catalunya guanya el referèndum…”. El referèndum el guanyen els catalans partidaris de la independència o els catalans partidaris de seguir formant part d’Espanya, i prou. Gràcies, però, per les teves aportacions sempre interessants i respectuoses.

      • Jesús

        Tranquil Nacho, he deixat aquest comentari perquè havia notat certa ira furibunda en el teu comentari contra el discurs catalanista en general, però veig que era contra certes afirmacions en particular, ja saps que no tinc cap inconvenient en donar la raó a qui en té, en aquest cas la suposada teoria de la conspiració dels consulats espanyols contra els catalans o l’episodi del suposat atac d’un vaixell de guerra contra uns pobres pescadors de Roses, lamentable… de fet això casa i no se si estaràs d’acord amb mi que el discurs de CIU d’ara i de sempre es com si anés dirigit a una massa de borregos, la puta i la Ramoneta com es diria en plata, bé el del PP tampoc es distancia gaire en aquest sentit. Ja tindrem segur una altra ocasió per parlar del dret a decidir i la Constitució.

  2. Claudia

    Gracias Nacho por seguir informándonos sobre la grave situación actual sin faltar a la verdad. Hay mucha gente que está totalmente de acuerdo contigo, ánimo!
    Lo que explicas que insinúan del voto por correo es muy preocupante…

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