La profecía autocumplida del presidente Mas

Llevo días queriendo escribir sobre lo ocurrido en Cataluña en las últimas dos semanas, desde la multitudinaria manifestación de la Diada hasta la convocatoria de elecciones anticipadas de ayer, pero reconozco que la magnitud de los hechos me ha cogido un poco a contrapié y no me ha resultado fácil ordenar mis ideas con objeto de ofrecer una opinión ponderada, juiciosa y alejada del sentimentalismo a mis  lectores, pocos o muchos.

Pero, después de oír ayer al presidente de la Generalitat, Artur Mas, en el Parlamento catalán hablando de autodeterminación y convocando unas elecciones de indiscutible signo plebiscitario, creo que ha llegado la hora de hablar, pues de lo contrario la visión exclusivista de Cataluña que los nacionalistas defienden a capa y espada se impondrá plácidamente y sin apenas oposición interior. Hasta ahora entendía el silencio o el desinterés de la inmensa mayoría de los que no comparten esa visión, en la medida en que desde hace muchos años cualquier manifestación pública -por razonable que ésta sea- contraria al credo nacionalista es inmediatamente tildada de anticatalana, de reaccionaria o, peor aún, de fascista por los habituales guardianes de las esencias.

Mediante la repetición sistemática de dogmas tan perversos como intelectualmente inconsistentes, a saber: el expolio fiscal, el genocidio lingüístico y cultural y, en definitiva, el desprecio sistemático a todo lo catalán que según ellos impera en el resto de España, los nacionalistas han aprovechado el actual contexto de crisis económica y social para acelerar su hasta ahora gradual proceso de ruptura con el Estado español. Pero que nadie se llame a engaño: su gradualismo era pura estrategia; si hubieran podido lanzar el órdago definitivo antes, lo hubieran hecho sin pestañear. No lo han hecho sencillamente porque hasta la llegada de la crisis España no sólo iba bien en general en términos económicos y de cohesión social, sino que además les iba bien a los propios nacionalistas, en la medida en que la falta de concreción de la Constitución de 1978 en materia de distribución territorial del poder ha favorecido un desarrollo extenso, aunque a menudo contingente, del Estado autonómico.

Sin embargo, al mismo tiempo que el autogobierno catalán se extendía hasta situarse en niveles competenciales propios de los estados federales más descentralizados del mundo, los nacionalistas seguían avivando a discreción el fuego de la confrontación con el resto de España e incitando a la opinión pública catalana a interpretar cualquier discrepancia entre el poder central y el autonómico en clave de arbitrariedad orientada a suprimir la autonomía catalana. En este sentido el nacionalismo catalán, encarnado en el presidente Mas, dio ayer un paso más en su hoja de ruta hacia la profecía autocumplida: “Ha llegado la hora de ejercer el derecho a la autodeterminación”, sentenció Mas ufano y autoerigido en libertador de Cataluña, como si hasta ahora los catalanes no nos hubiéramos autodeterminado nunca, ni en elecciones ni en referéndums, como si hasta su llegada al poder hubiéramos sido una sociedad heterónoma sojuzgada por un poder colonial.

CiU y el resto de las formaciones nacionalistas llevaban tiempo preparando el terreno aludiendo machaconamente al expolio fiscal (“España nos roba”, en la versión catalana del “Roma ladrona” de la Liga Norte de Umberto Bossi), pero hasta la llegada de la crisis el discurso no había calado hondo. Ahora, con un Estado atenazado por la caída libre de los ingresos tributarios de resultas de la galopante crisis económica, los nacionalistas presentan los recortes que se han visto obligados a aplicar en materias tan sensibles como la sanidad, la educación y los servicios sociales como el corolario necesario de la iniquidad del Estado español. Ahora, por fin, todo el mundo ve lo que estos aventajados zahoríes de la política llevaban años advirtiendo. Lo dicho, una auténtica profecía autocumplida.

Poco importa que la crisis haya obligado al conjunto de las autonomías, así como al Estado central, a aplicar también recortes al Estado de bienestar. Poco importa el hecho de que los impuestos los paguen los ciudadanos y no los territorios y que, en consecuencia, en las regiones donde se concentran los mayores niveles de renta el Estado recaude más impuestos con vistas a favorecer la igualdad entre ciudadanos y la cohesión social. Poco importa que esto ocurra en todos los estados auténticamente democráticos del mundo: las regiones más pobres reciben más financiación per cápita que las regiones más ricas. Poco importa el hecho de que el principal mercado de las empresas catalanas siga siendo con mucho el resto de España y que los principales socios comerciales de Cataluña sean otras comunidades como Aragón, la Comunidad de Madrid o la Comunidad Valenciana.

Los nacionalistas siguen planteando la cuestión catalana como si el hecho de haber formado parte de España hasta ahora no hubiera favorecido el crecimiento industrial y comercial de Cataluña, y sobre todo como si la independencia no fuera a tener consecuencias devastadoras sobre el PIB catalán a medio plazo. Pero, claro, como dijo ayer Mas, hay momentos históricos en los que “hay que jugársela”. Pues bien: ¡Que se la juegue él!, pero que no pretenda embarcarnos a todos los catalanes en su irresponsable huida hacia delante.

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5 comentarios

Archivado bajo La cuestión catalana, Nacional

5 Respuestas a “La profecía autocumplida del presidente Mas

  1. Claudia

    Felicidades Nacho, ojalá todos fuesen tan honestos y solidarios como tú. Realmente esta crisis no es sólo económica…

  2. Fernando

    Mi hijo no para de hablarme de tí, me ha picado la curiosidad y entro a leer tus reflexiones. ¡¡ Chapó Nacho !!. Tienes un nuevo seguidor de tu blog.

  3. ramon alos sampol

    como tu bien dices, estos es una huida hacia delante, y añadiría que nosotros somos el remolque de un vehículo conducido por un auténtico loco. Un loco al que poco le importa el futuro de las empresas catalanas, las condiciones de bienestar de la sociedad, la seguridad de las prestaciones que hoy por hoy presta el estado… Todo esto da igual, hay que llegar a la independencia como sea, y si al llegar echan la mirada atrás y ven a la sociedad catalana muerta, habrá sido un simple daño colateral para esta pandilla de fascistas. un saludo y felicidades por tus intervenciones en el programa “la rambla” de BTV y “el matí a cuatre bandees” de radio 4

  4. Cuicho

    ¡Olé! Gran reflexión, Nacho. ¡Enhorabuena!

  5. Emilio

    Interesante reflexión Nacho. Sabes bien que te sigo de cerca. De la lectura de este blog siempre derivan interesantes enseñanzas y conceptos a tener en cuenta a la hora de intentar modelizar lo que está sucediendo en nuestra Catalunya: como bien comentas, precipitación de los acontecimientos hacia un proceso sin retorno. Tan sólo queda aplicarle cordura y sentido común para gestionarlo.
    Un abrazo!

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